lundi 26 octobre 2009

NATURALA VINIS 2



Por segunda vez, viticultores de Granada y de Cataluña se dan cita en L'ÀNIMA DEL VI para haceros descubrir sus VINOS NATURALES.

Podreis disfrutar con los vinos de:

Celler Laureano Serres Montagut - Terra Alta
Celler Escoda-Sanahuja - Conca de Barberà
Casa Pardet - Costers del Segre
Barranco Oscuro - Granada
Bodegas Cauzón - Granada
Bodegas Naranjuez - Granada
Bodega Marenas - Córdoba
Eco Setrill - Costers del Segre

Cata gratuita el sabado 14 de noviembre 2009, a partir de las 17h00!

lundi 5 octobre 2009

¿QUE ES LA DESERTIFICACIÓN ?


Desertificación, una palabra que suena a Sahara, a tercer mundo, pero que se está volviendo por desgracia una realidad en nuestros países supuestamente “desarrollados”. Desde el asfalto de nuestras ciudades, desde las secciones de frutas y verduras de los supermercados, desde las estanterías de las vinotecas más modernas, no podremos fingir mucho tiempo lo que somos incapaces de observar, pero que las cifras revelan implacablemente desde hace tiempo.

Una desertificación que está bien presente y que se está acelerando de manera exponencial bajo el pulso de nuestra agricultura intensiva, de métodos de cultivo equivocados, de una utilización de herbicidas y pesticidas creciente, de la deforestación y con la ayuda del calentamiento global. El resultado? Desertificamos hoy en día 10 millones de hectáreas al año.

Un articulo de la revista Le Point del 20/07/2009 titulado "El viñedo español de camino hacia las cimas para luchar contra la sequía" nos indica que "España, el país el más seco de Europa, está amenazado por una "africanización" de su clima y hasta un tercio de su territorio corre un riesgo serio de desertificación". La Vanguardia en 2007 ya nos informa que "36% del suelo de España tiene como espada de Damocles la desertificación".


Desde que el hombre empezó a cultivar de forma sedentaria, inició un fenómeno de destrucción de los suelos, que se aceleró con mucha fuerza durante el siglo XX, por culpa de los herbicidas, fungicidas y pesticidas. En 6000 años de agricultura, nos informa Claude Bourguignon1, los hombres han provocado 2000 millones de hectáreas de desierto. El gran problema es que 1000 millones de hectáreas han sido creadas solamente durante el siglo XX!


Pero que es el suelo?

El suelo es “la superficie de le Tierra” como lo define el diccionario de la Real Academia. Definición un poco pobre, que consigue solamente poner en evidencia el poco interés que la sociedad puede tener para uno de los sistemas más desconocidos del planeta. Mundo oscuro que pisamos, maltratamos, contaminamos, sin darnos cuenta que esta capa de 30 cm. de grueso de media, que recubre los dos tercios del globo terrestre, alberga 80% de la biomasa viva del planeta. No será en vano que nuestros antepasados llamaron el planeta donde vivimos “Tierra”!

El suelo es un sistema complejo y vivo, “nace de la erosión o degradación de las rocas, y de la descomposición de moléculas orgánicas provenientes de un ciclo biológico (plantas y animales)”, como nos lo explica Yves Hérody (Connaissance du sol Tome 1 ed. BRDA). Es el encuentro entre lo mineral y lo orgánico, entre las arcillas provenientes de la roca madre y los humus provenientes de los restos orgánicos, y como cualquier sistema vivo, el suelo nace, conoce una larga fase de desarrollo, de madurez, y se muere.



Como muere un suelo?

La erosión de los suelos es un fenómeno que se desarrolla siempre de la misma forma, como nos lo explica Claude Bourguignon:

“El punto de salida es su muerte biológica. Este fenómeno se ha acelerado estos cincuenta últimos años con la intensificación de la agricultura y la utilización masiva de productos químicos, especialmente de pesticidas. Esta intensificación ha tenido un impacto importante sobre el índice de materia orgánica en los suelos.

Dejando de aportar materia orgánica y acelerando su desaparición por labranzas profundas, por irrigación y por excesos de nitrógeno, suprimimos la alimentación de la fauna del suelo, lo que provoca su desaparición. Esta desaparición está acelerada por los pesticidas. Ahora bien, esta fauna hace remontar cada día, por sus excrementos, los elementos nutritivos del suelo que se lleva la lluvia.

Privado de estos elementos como el calcio, la potasa o la magnesia, el suelo se acidifica y entra en una fase de degradación química. El suelo siendo un complejo arcillo-húmico en el que el ion calcio sirve de lazo entre la arcilla y el humus, una vez acidificado, no puede mantener la cohesión entre arcillas y humus y el agua se lleva estos últimos en los ríos.

Después de la degradación química, el suelo entra en su fase de degradación física: es la erosión.”

La agricultura moderna tiene que acabar de considerar el suelo como un simple soporte inerte, los agricultores (y los responsables políticos que siguen subvencionando una agricultura intensiva devastadora) tienen que tomar sus responsabilidades y acercarse a este medio que es la base de nuestra vida. “La erosión de los suelos no es un riesgo natural como los otros, visto que solo, o casi solo los suelos cultivados están concernidos. Digamos que el Hombre por si mismo es el iniciador antes de ser la victima” (“L’homme et l’érosion” de René Néboit).

La base de un suelo es el complejo arcillo-húmico, es decir, de forma simplificada, materia orgánica y arcillas unidos gracias a un átomo de calcio.

La fauna y la vida microbiológica que alberga el suelo es fundamental, para que mantenga su cohesión. El suelo, podríamos decir, es un sistema estable porque está en un movimiento continuo, donde las bacterias mineralizan mientras los animales y la flor ponen a disposición la materia orgánica.

Un suelo vivo puede contener mil millones de microbios en un gramo de tierra. Las bacterias son indispensables para la liberación de elementos minerales, sin su ayuda, no serian asimilados por la planta, ellas solas son capaces de transformar el nitrógeno que contiene en abundancia el aire (79%) en nitrato etc.

Un suelo vivo, es de una a cuatro toneladas de lombrices, animales absolutamente indispensables en la estructura de un suelo. Algunos trabajan de forma vertical, otros de forma horizontal, sus galerías permiten al aire y al agua de penetrar el suelo, mezclan los restos vegetales que encuentran a la superficie con la tierra, mejorando así su estructura, la tierra retiene mejor el agua y es más resistente a la erosión.

Deberíamos también hablar de un reino muy a menudo olvidado: el reino de los hongos. Los hongos son los únicos en poder decomponer la lignina, principal fuente de humus en los suelos, la molécula orgánica más compleja del mundo como lo dice Claude Bourguignon. Si no hay hongos, no hay descomposición de la lignina (por ejemplo de los sarmientos dejados en el suelo), y no hay formación de humus, y entonces de complejo arcilloso-húmico. Los hongos son además determinantes en la estabilidad estructural del suelo gracias a su micelio, y además retienen el agua y son capaces de secretar antibióticos.

Destruir estos hongos con fungicidas, compactar los suelo con tractores demasiado pesados o por entrar en el campo demasiado a menudo, labrar demasiado profundamente, destruir la flor, la fauna y los microbios del suelo con herbicidas y pesticidas, es dejar de nutrir su suelo, es impedir al aire de penetrar dentro (los hongos y la mayor parte de las bacterias son aerobios), es impedir al agua de infiltrarse, es destruir poco a poco la estructura del suelo dejándolo bajo el acción de la erosión.

Cuando las arcillas se van, queda arena, el terroir desaparece. No se elabora un vino de terroir en un suelo de arena. Las arcillas en los que están “almacenados” los diferentes elementos (calcio, potasio, sodio etc.) son la única forma mineral capaz de nutrir la planta. Destruir las arcillas, es destruir el terroir, y entonces impedir al vino producir una identidad.

Tengamos claro que esta desertificación está muy acelerada por la climatología calida de un país como España. En los viñedos donde se cultiva una planta durante decenas de años, los suelos están demasiado expuestos al sol, el cubierto vegetal está sistemáticamente labrado, la poda típica de la zona mediterránea en vaso que protegía la uva y el suelo del sol ha sido abandonada. Cuando llueve, los suelos que han perdido su capacitad de retención de agua, están sometidos a la erosión, los ríos se vuelven llenos de tierra, pero continuamos pensando que no pasa nada.

A finales de agosto, pasé por la Rioja Baja para ver a Martín Alonso en su finca Viña Ilusión. Comparar el aroma de su tierra con los suelos de los viñedos adyacentes es realmente impactante, huelen a arena, a polvo, como si fuera una playa. El color evidentemente no tiene comparación, sin hablar de las marcas de abarrancamiento, los sarmientos están quemados porque la ausencia de hongos no permite su descomposición.. El aspecto de los viñedos de una denominación tan emblemática es realmente preocupante. La destrucción de nuestros suelos es un desastre tan ecológico como cultural. Y el futuro, si no cambiamos de rumbo parece realmente escalofriante.

Las cifras nos ponen frente a la realidad. Según Claude Bourguignon, 10% de los suelos están contaminados por metales pesados, 60% están sometidos a problemas de erosión, y 90% tienen una actividad biológica demasiado débil, particularmente con un índice de hongos demasiado bajo.

Los horticultores han entendido perfectamente que el suelo era un mundo demasiado complejo y decidieron pasar de el, como en Holanda o en Andalucía, “cultivando” frutas y verduras sobre sustratos o solamente en cultivos hidropónicos, sin ningún sabor o valor nutritivo (en cuanto al suelo, está desinfectado con bromuro de metileno y cubierto de plástico).

El bosque es un sistema natural estable en el que el suelo es de una gran riqueza y perfectamente aireado, gracias solamente a la flor, la fauna y a los micro organismos quién se auto regulan perfectamente sin que ninguna patología venga a perturbar este equilibrio.

Cuando el Hombre cultiva, y especialmente cuando cultiva plantas perennes como la viña, crea un desequilibrio que altera el orden natural y su deber, es intentar volver a acercarse a este equilibrio perdido, con el fin de preservar el patrimonio que le ha sido legado. Eso pasa por la reintroducción de una vegetación que muy a menudo ha desaparecido, como setos, árboles (no es por casualidad que los viñedos estaban rodeados de melocotoneros, existe una verdadera socialización de las plantas, algunas viviendo en perfecta armonía y otras siendo antinómicas – leer los libros de Jean-Marie Pelt). Pasa también por la toma de conciencia de este mundo extraordinario que se encuentra justo debajo de nos pies, este mundo que es fuente de vida y sin el que no podríamos sobrevivir. Cada acto agrícola en el campo, se tiene que pensar y efectuar en beneficio de lo vivo, y no de la erosión.

Aconsejo vivamente la lectura del libro de Claude Bourguignon , “Le sol, la terre et les champs” ( El suelo, la tierra, y los campos), de donde extraje gran parte de los datos que acabo de comentar. Este libro es un INDISPENSABLE para entender como funcionan las plantas y los suelos. Acabaré con una frase suya:

“La tierra sufre, y necesita amor, no tiritas”


1. Claude Bourguignon es ingeniero agrónomo, trabajó durante 10 años en el INRA (instituto nacional de investigación agronómica) en microbiología de los suelos (este departamento fue suprimido en 1986). En los años ochenta, desarrolló un método de medida de la actividad microbiológica de los suelos y se dio cuenta que los suelos se están muriendo. El INRA no estando dispuesto a publicar los resultados de sus investigaciones, se marcha con su mujer, Lydia Bourguignon y crean en 1990 el LAMS, un laboratorio independiente de análisis de los suelos para aconsejar a los agricultores.


dimanche 13 septembre 2009

A LA BÚSQUEDA DEL TXAKOLI PERDIDO…



"Unir lo útil a lo agradable" se dice en Francia. Es exactamente lo que hicimos la última semana de agosto, cuando L'Ànima del Vi se permitió una semanita de vacaciones, dirección al País Vasco. Evidentemente, no pudimos evitar caer en la tentación de investigar el mundillo del Txakoli, para ver si encontrábamos unos resistentes en el camino del vino natural. Y la verdad es que detràs del escaparate del tapeo vasco, de las noches de pintxos y txakoli, se esconde una realidad vitícola poco brillante. No porque esta denominación de origen sufre, como en todas las otras regiones, de un intervencionismo químico - herbicida-insecticida-levadura-etc - tristemente habitual, sino porque parecen no existir viticultores rebeldes que rompan verdaderamente allí este molde. Lo peor, creo, se encuentra en la DO Getariako Txakolina, denominación que se encuentra principalmente en la costa cantábrica entre San Sebastián y Bilbao. Allí, no busquemos más, todos están en química total, como nos lo parecen decir estos bidones vacíos de fungicida que encontramos tirados en un viñedo. Los vinos que salen de esta región podrían resumirse en gran parte a la ecuación "SO2+CO2+un poco de vino". La mayor parte tiene un aroma de sulfuroso inquietante, lo que se percibe en retro olfacción es realmente metabisulfito puro. Pero como todos contienen gas carbónico añadido, puede parecer casi desaparecido...

Al final, conseguimos a encontrar dos viticultores trabajando de forma ecológica en el viñedo. Uno se encuentra en Okondo, en la DO Biskaiko Txakolina. Un viñedo muy bonito, aislado y totalmente rodeado de bosques, que cultivan los hermanos Uliberri (que son ante todo pastores). De hecho, es la primera finca (y de momento única) en poseer el sello ecológico. Por desgracia, el vino está elaborado en otra bodega (Otxanduri-Upategia), fermentado con levaduras seleccionadas en barricas de roble nuevo. El resultado es una infusión de madera sin ninguna personalidad, muy decepcionante.


La otra bodega fue mucho más interesante. Iñaki Etxeberria con su mujer y sus hijos conduce un pequeño viñedo en Olaberria con la intención de obtener el sello ecológico, y pertenece desde este año a la denominación Getariako Txakolina, aunque en un entorno que poco tiene que ver con el resto de la DO. Su Txakoli es sin duda el mejor que bebimos durante nuestra estancia, a pesar de un cierto intervencionismo enológico debido al enólogo que le "ayuda" a elaborar su vino. Pongo "ayuda" entre comillas, visto que dicho enólogo es también comercial de productos enológicos... En vez de ayudarles a elaborar un Txakoli en plena coherencia con sus prácticas agrícolas, les incita evidentemente a utilizar sus polvos mágicos, chips de roble incluido. Todos artilugios que los Etxeberria rechazaron, menos las sempiternas levaduras. Aquí entramos en la cuarta dimensión, porque cuando echaron las levaduras, el mosto ya había arrancado su fermentación sin ningún problema. Se dieron cuenta de la insensatez de este acto y creo, después de dos horas de charla, que no volverán a hacerlo. Pero el maquiavelismo de estos enólogos de pacotilla, que promueven el miedo para colocar mejor sus productos químicos cuando su utilización no está justificada por ningún argumento coherente, es propiamente escandaloso. En cuanto al sulfuroso, parecían muy atraídos por la idea de poder trabajar sin utilizarlo, hasta emitir la posibilidad de probar sobre un deposito. Ya veremos si se atreven, pero esperamos por lo menos haber conseguido animarlos en ir más lejos en sus convicciones.

Pero lo mejor de lo que bebimos fue sin duda un Txakoli "clarete" encontrado por casualidad en el mercado de Llodio, donde unos agricultores vendían con sus hortalizas el "vino de casa", un vino elaborado para consumo propio con Garnacha y N°9, un hibrido americano de estos que fueron implantados después de la filoxera. Pues una bomba frutal, elaborado a la antigua, refrescante como ninguno, con su ligero gas residual. En fin, un vino que se bebe como agua, lo que es finalmente lo que esperamos de un Txakoli, no?

lundi 10 août 2009

EL MAGAZINE DE LA VANGUARDIA

En 2007, la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the United Status of America) publicaba los resultados de un experimento realizado por un equipo de investigadores del Instituto de Tecnología de California y de la Universidad de Stanford bajo el titulo: Marketing actions can modulate neural representations of experienced pleasantness. Este estudio, realizado con la tecnología de la Resonancia magnética nuclear funcional (RMNf), demostraba lo que ya sospechábamos: El precio de una botella de vino incrementa el placer del consumidor, independientemente de su sabor.
Como lo decía en Mondovino el arrogante propietario de Harlan Estate (y promotor inmobiliario), Bill Harlan: “El precio refleja la calidad del vino que usted compra”...



Este concepto comercial de ética de lo más dudosa lo han entendido perfectamente bien los dos viticultores que posan en la portada del Magazine de La Vanguardia del 26 de julio 2009, Álvaro Palacios y Peter Sisseck, así como su distribuidor exclusivo en España, Quim Vila de Vila Viniteca.
En este número, las dos estrellas del vino español que elaboran los dos vinos más caros del país (o unos de los más caros) contestan a las preguntas de Alfred Rexach, una entrevista cuya lectura se puede hacer de diferentes formas. Por lo menos, es relevante ver como el periodista orienta la discusión sobre el aspecto financiero, visto que cinco de las diez preguntas tratan de este tema, y de una manera general, el hecho que sus vinos alcancen precios estratosféricos.

En efecto, como explicar que 75 cl de vino puedan llegar a costar cerca de 600 € para L’Ermita , hasta 1275 € para Pingus en 2005 (Precios Vila Viniteca)?
El juego consiste primero en llevar el lector/consumidor a creer que estos precios no son para nada debido a ninguna ecuación marketing (rareza+precio por las nubes+buenas notas de unos periodistas dóciles1 = vino de calidad inigualable), pero son el ineluctable resultado de los bajos rendimientos, del cuidadoso trabajo a mano, de la escasa producción etc. “Por fuerza. No hay otro remedio”, como dice Álvaro Palacios en la séptima pregunta de la entrevista; Y a continuación de empaquetar todo eso de una buena capa de romanticismo (si, en el mundo de los enólogos-forenses, el romanticismo suele ser el excipiente…): “Somos guardianes de una cultura milenaria, mi vida está basada en el mundo del vino ancestral (…) Hablar con los ancianos, que son quienes conservan la memoria profunda del vino, es un placer y una lección”, dice Álvaro Palacios; “Respetar la sabiduría y la manera de trabajar de los viticultores que se ha ido acumulando durante siglos (…) Conseguir vinos con esa claridad, con esa transparencia, con esa verdad profunda (…) Álvaro y yo estamos redescubriendo la esencia del vino español” nos canta Peter Sisseck. Ni más, ni menos. Un poco más y se me caen las lágrimas!

La verdad es que no se si hay que reírse de estas “declaraciones de humildad” o indignarse de que para la mejor parte de los aficionados y profesionales, este modelo represente la cima del vino. Peter Sisseck, en un “rayo de lucidez” acierta como ninguno cuando dice “Ya sé que diciendo algunas cosas de las que aquí decimos habrá quién se nos eche encima”. Y nos entrega, llave en mano, la clave de este negocio: “Los vinos mágicos no son democráticos”. Respuesta de un empresario animado 100% por un liberalismo de lo más repugnante, a una pregunta que tiene la sencillez, de su evidencia, tan ingenua como esencial: “El vino es también un alimento y una bebida que debe estar al alcance de millones de personas”. Aquí estamos, y no es negociable. En seis palabras, Sisseck nos define el mensaje en el que basa sus negocios: Hacer creer que nosotros, la plebe, pobres con poder adquisitivo tan bajo no tocaremos nunca lo excepcional, que el orgasmo gustativo nunca estará a nuestro alcance! Esta frustración concienzudamente orquestada por estos sucedáneos de viticultores les permite entonces vendernos vinos en cantidades mucho más importantes, con su sello, y dando al consumidor medio que con estos vinos tocan un poco, de la punta de los labios, un trocito de estos “vinos mágicos”.

Pero hoy en día la gente parece cansarse de este sistema que parece de otra época, del vino ostentoso. Estos vinos caros se venden cada vez menos y se necesita sacar a la venta vinos asequibles, que se vendan de verdad. Álvaro Palacios nos habla del Placet, “un blanco que no resulta nada caro” como lo describe. Me costó la módica suma de 19,50€, lo que me pareció un poquito caro para una pura infusión de madera… En el Celler Can Dani donde compré esta botella, me dijeron que costaba 11 euros y pico el año pasado. A lo mejor A. Palacios no se había enterado de este subidón de 60%...
Sisseck nos habla de sus vinos que “cuentan con precios muy por debajo del Dominio de Pingus”. Diría que nos es muy difícil. A pesar de eso, estos vinos se sitúan entre una treintena de euros para su nuevo PSI o Clos d’Agon (los vinos de esta bodega de Calonge fermentando todos con levaduras seleccionadas, como me lo dijo su enóloga en La Música del Vi, la feria organizada por Vila Viniteca), y una setentena para Flor de Pingus.

En fin, arrogancia me parece la palabra más adecuada para definir esta forma de concebir el vino. Arrogancia como en esta foto donde los dos parecen exhibir un reloj (que supongo de marca), como si de una publicidad se trataba, arrogancia como en esta entrevista donde el periodista cuenta como el teléfono móvil de Peter Sisseck no para de sonar, añadiendo que además contesta a estas llamadas (lo siento, pero cuando hablas con alguien, si no apagas tu teléfono, que se tenga la cortesía de no contestar!), pero la palma la dejo a Sisseck. Me acuerdo como, durante la feria organizada por Vila Viniteca, su stand se quedo vacío la casi totalidad del día, como lo vemos en esta foto. Vi entonces un hombre dirigirse detrás de la mesa donde se encontraban botellas vacías, mirarlas unas detrás de otras hasta encontrar en una de ellas un culito de vino, se lo sirvió y se fue, feliz, seguro que pondrá contar a sus amigos que ha probado Pingus, y sobre todo la emoción que le procuró este vino mágico. Y aquí esta clave. Mientras nosotros sigamos con estos tipos de comportamientos, ellos seguirán contaminando una cierta manera de entrever la agricultura.

Saludo a todos estos viticultores que trabajan cuatro, cinco, diez hectáreas, durante todo el año podando, labrando, observando, a veces viñas centenarias o prefiloxéricas, me inclino delante estos viticultores elaborando vinos auténticos, sin red, sin aditivos, durmiendo siempre con un ojo abierto, con el riesgo de perder un deposito, vinos singulares y que si, se venden a precios asequibles. Por honestidad, por estéticas, por humildad, porque ellos piensan de verdad que el vino es un alimento para todos.




1 Funcionamiento de gran parte de los periodistas relativo a estos vinos:

- Tener la misma opinión que los otros, es decir no escribir que un vino no es tan bueno como lo dicen sus colegas para no correr el riesgo de estar marginado o descalificado por sus colegas o por los “viticultores estrellas”;
- Escribir que estos vinos son mágicos para hacer salivar más o estos que sueñan de probarlos y mantener así su halo de profesional que si, sabe lo que es un gran vino;
- No comunicar ninguna critica por poco que sea negativa, para no dejar de ser invitado a estas súper catas reservadas a unos happy few, donde se ofrece el privilegio de beber vinos que el común de los mortales nunca tendrá la posibilidad de catar, así como para que las grandes bodegas sigan pagando publicidad en las revistas.

jeudi 23 juillet 2009

VIENS A LA SOURCE

Domingo 26 y Lunes 27 de julio, no os dejéis esta feria de vinos naturales al lado de Béziers (a tres horas de Barcelona)!



mardi 14 juillet 2009

Le Rouge & le Blanc




El Vino Natural entra en la prensa vinícola francesa por la puerta grande. Le Rouge & le Blanc1 no es quizás la revista más vendida, ni la más conocida en el extranjero, pero es sin duda la más reconocida y respetada en Francia. Por qué? Porque es una revista que, desde su creación en 1982 sigue funcionando sin publicidad, en total independencia, porque las catas que se realizan son las únicas que están verdaderamente respetadas (y temidas) por los viticultores, porque las personas que escriben dentro, o que catan los vinos no están vinculadas profesionalmente al mundo del vino, a parte de François Morel, su redactor jefe, y autor de libros relacionados con el vino, como el reciente Le Vin au Naturel, y autor del articulo que nos toca este mes sobre, “Cataluña, nueva generación”.

Cuando Jean-Yves Bériou et Martine Joulia, instalados desde hace tiempo en Barcelona y fieles clientes de L’Ànima del Vi, vinieron a la tienda hace algunos meses con François Morel para organizar un pequeño recorrido por algunos viticultores españoles (que por falta de tiempo se redujo a Cataluña), no les pude comunicar otras direcciones que las de estos viticultores, que decidieron emprender el camino tan tortuoso como libertario de la viticultura y del vino “al natural”.



No estoy poco orgullosos de haber contribuido a hacer resaltar estos viticultores que merecían este reconocimiento y que nos permite pensar que por fin, el vino español está renaciendo. Y eso es solamente el principio!

Salud!




1 Revista que edita cuatro números al año, hasta hace poco se podía conseguir casi exclusivamente por subscripción, y que ahora podemos encontrar en algunas librerías especializadas o tiendas de vino. su proyecto es “rechazar la estandarización de los gustos, con la convicción que a plazos, la fuerza del viñedo francés, y de cualquier viñedo, reside en la expresión la más cumplida de cada terroir”, añadiendo que “un tal proyecto conduce a desarrollar un punto de vista critico sobre todo lo que debilita, disfraza o destruye el terroir en el vino: no-cultivo o tratamientos químicos del viñedo, clones productivos, rendimientos altos, vendimia a máquina, empleo de levaduras o encimas seleccionadas, chaptalización, filtración y sulfitado abusivo, etc.”.

dimanche 5 juillet 2009

Viñas y Vinos por Miguel A TORRES



Ya he evocado en mi precedente articulo la publicación de la séptima edición del libro “Viñas y Vinos” de Miguel A. Torres, pero no resisto a volver a escribir sobre lo que me ha dejado boca abierta.

Mientras algunas personas sostienen que todos los vinos son naturales, porque provienen del zumo de uva (argumento igual de absurdo como decir que los pechos de Pamela Anderson son naturales con el pretexto que a la base, había tetas. Perdonadme la comparación…), Miguel A. Torres nos expone la teoría muy innovadora que “ninguna bebida de las conocidas por el hombre puede ostentar el calificativo de natural a más justo titulo”. Y para eludir mejor el asunto, aunque admite brevemente que el vino “puede elaborase de modo que llegue al consumidor absolutamente puro y sin ningún aditivo extraño”, nos habla de “vino de polvo” o sea, para Torres, algunos hablamos de vinos naturales para diferenciarlos de los vinos reproducido de forma sintética… Pero quienes son estos “amplios sectores” donde “persiste” esta idea? Nos gustaría tener un poco más de información!

Bueno bueno, veamos más adelante donde nos quiere llevar el autor. La intervención del hombre es imprescindible para que el vino no se transforme en vinagre y aquí está donde nos quiere llevar Miguel A. Torres: Las diferentes intervenciones y correcciones, “prácticas correctas”, autorizadas y necesarias para elaborar un vino! Acidificación, desacidificación, chaptalización, clarificación, y el capitulo se acaba por supuesto por el anhídrido sulfuroso que se utiliza, como él lo escribe, desde milenios. Ni más, ni menos. Añade a eso que las dosis de SO2 autorizadas por la ley están “absolutamente inocuas y no perjudican en absoluto el organismo”. Y como si al lector le costaba creer lo que le cuentan añade que “a las dosis máximas permitidas en el vino, el anhídrido sulfuroso es absolutamente inofensivo”, y que ‘el azufre es un elemento químico presente en los tejidos humanos”, sobrentiendo entonces doblemente inofensivo…

Sobre las “prácticas milenarias” de quemar azufre en los envases, ya me he explicado en mi precedente articulo.

Sobre la inocuidad del SO2, es otro tema y creo que habría mucho que decir. Solamente recordare que la OMS (Organización Mundial de la S
alud) ha emitido una IDA (Ingesta Diaria Aceptable) de sulfitos establecida en 0-0,7mg/Kg de peso corporal. O sea que oficialmente, es totalmente falso hablar de la inocuidad de los sulfitos sin hablar de cantidad. Inocuo si te bebes una copita de vez en cuando. Puede ser. Pero si te bebes media botella??? Añadiré que desde luego, el vino no es la única fuente de sulfitos dentro de nuestra alimentación, numerosos productos los contienen, tal como lo define el Real Decreto 142/2002: Azucares, diferentes bebidas alcohólicas o no alcohólicas, zumos, productos carniceros (longaniza, butifarra, salchichas…), crustáceos frescos o congelados, mermeladas, jaleas, frutas desecadas, patatas, hortalizas, setas, mostazas etc.

Por otra parte, me gustaría informarle que también existen estudios que concluyen que el SO2 es todo menos inofensivo para el organismo.

Y en cuanto al azufre efectivamente presente naturalmente y útilmente en nuestro organismo, me gustaría especificarle que comparar el azufre (S) con el anhídrido sulfuroso (SO2) es un error tan grande como decir que el hidrogeno (H) es el agua (H2O) o que el carbono (C) es el dióxido de carbono (CO2). Este conocimiento de química básica es del nivel del colegio, señor Torres, de verdad tiene usted el diploma de enología?

Mi intención, una vez más, no es de ofender a nadie, ni de dictar como tiene que ser el vino, pero no puedo hacer de otra forma que reaccionar cuando una gran bodega1 (sobreentendiendo “grande” en el volumen de vino que produce y su facturación) dedica un libro sobre el conocimiento de la viña y del vino2 en el que intenta descalificar a los vinos naturales con argumentos equivocados o falsos, y además con el afán de justificar sus intervenciones enológicas.
Si de verdad el señor
Torres quiere, como lo escribe en su prologo, “trasladar sus conocimientos sobre viticultura y enología al lector español, (…) dar a conocer a todo el mundo la buena nueva de la cultura del vino”, añadiendo que Viñas y Vinos “ha contribuido, a través de los años, y en los diversos países donde se ha publicado, al mejor conocimiento de nuestros grandes vinos”, estamos en el derecho de esperar, de este dicho libro, una mayor exigencia a la hora de redactar
nuevos capítulos.





1 Torres es una de las principales bodegas españolas que superan los 10 milliones de euros de facturación (cf http://www.winesfromspain.com/FicherosEstaticos/auto/0606/El%20vino%20en%20cifras_16702_.pdf

2
Viñas y Vino, desde su primera publicación en 1982 ha sido traducido en siete idiomas y ha sido publicado a 100000 ejemplares.