samedi 21 août 2010

¿COMO MUERE UN SUELO?

El suelo fascina por su increíble capacidad de albergar lo vivo. A pesar de eso, este medio donde vivimos, que permite alimentarnos, envejece de forma acelerada bajo nuestra acción. La tierra sufre de nuestros maltratos.

La muerte de un suelo, es su mineralización. Los Hombres ya han provocado la desertificación de 2000 millones de hectáreas, de los que 1000 millones han sido producidos durante el siglo XX!
Cada año en España, los suelos pierden 60 toneladas de tierra por hectárea.
En 50 años de agricultura intensiva, nuestros suelos han perdido 90% de su actividad biológica.



Un suelo muere siempre en 3 etapas:

- Primero es la muerte biológica, por la utilización de pesticidas y herbicidas, de abonos químicos y por labrar demasiado profundamente:
La fauna muere y la materia orgánica no se decompone, las lombrices no remontan la tierra, los hongos no fabrican el humus;

- A continuación, el humus no está atado con las arcillas, los abonos se marchan en las capas freáticas y los ríos, contaminándolos;

- Finalmente, una vez que la “química” ha desaparecido, que el ion calcio no une el humus y las arcillas, es el suelo que desaparece, las arcillas se van. Es la desertificación.


“La tierra sufre, y necesita amor, no tiritas”
Claude Bourguignon, microbiologista

mercredi 4 août 2010

Respuesta a Victor de la Serna

Respuesta a l'articulo de Victor de la Serna, "¿Verdad, mentira, camino al progreso?" de elmundovino.com, que publiqué en el Foro "La Sobremesa":

"No suelo escribir en los foros, que consulto generalmente solamente cuando unos amigos me aconsejan un link. Pero ya no puedo quedarme en silencio después de la lectura del articulo de Víctor de la Serna, “¿Verdad, mentira, camino al progreso?”.

Desde hace cuatro años vendo vinos naturales en Barcelona, me niego a entrar en polémicas, pero cuando estas nacen de datos erróneos, infundados y se divulgan de forma repetida en la página de un periódico de gran difusión, creo importante aclarar por una vez algunas controversias.

En este articulo, Victor de la Serna presenta primero el nombre de “vinos naturales” como “intencionadamente polémico”, implicando que los demás son “artificiales o antinaturales”.
Primero, como periodista, Victor de la Serna quizás debería informarnos de quién a tenido la “intención” de nombrar estos vinos de esta manera para crear una polémica? Empecemos entonces por mirar de más cerca de donde viene este calificativo de “natural” y hagamos un poco de historia.

Sabréis que la utilización de aditivos no es nada nuevo, Catón o Plinio el Viejo ya nos contaban como los vinos se aromatizaban, se acidificaban, se desacidificaban, como se añadía agua, sal etc. Pero parece ser durante los siglos 18 y 19 que aparece el calificativo “vino natural” (así como “vino artificial” o “vino falsificado”), en una época en la que el negocio del vino toma cada vez más importancia. Y sobre todo al fin del siglo 19 – principio del siglo 20, cuando la ciencia química progresa de forma espectacular y que todavía casi ninguna ley permite proteger el vino de los fraudes. Estos fraudes eran entonces principalmente debidos a la chaptalización, la aromatización, la añadidura de agua, de alcohol, de yeso, de taninos, de materia colorante etc, así como de productos nocivos como el litargirio o el plomo.

Numerosos profesionales se indignaron y denunciaron entonces estas prácticas, y definieron el “vino natural”. Por ejemplo en 1781, Samuel Ricard escribió en el “Traité General du Commerce”: “On appelle vin naturel, celui qui est tel qu’il vient de la vigne, sans mélange ni mixtion”. El biologo Jacques Brun, en su libro “Fraudes et maladies du vin” escribe en 1865 la definición de un vino: “C’est la liqueur alcoolique obtenue par la fermentation du jus de raisin sans la moindre addition d’autres substances”: Es el licor alcohólico obtenido por la fermentación del zumo de uva sin la menor añadidura de otras sustancias, en itálico en el texto, (antes de añadir “Nous estimons les vins d’autant meilleurs qu’ils sont plus naturels”).


Es Jules Chauvet quién volvió a utilizar este calificativo cuando, a principios de los años 50, empezó en el Beaujolais a elaborar vinos sin sulfuroso añadido.
Eso dicho, noto que de toda evidencia, para muchos, la definición misma de “vino natural” es una fuente de controversias, y parece molestar a mucho. Doy siempre mucha importancia al valor de las palabras, así que cuando una palabra me causa problemas, o si tengo que hablar sobre el significativo de un nombre, de un adjetivo, antes de escribir como el señor de la Serna “La definición del vino natural, para empezar, está por hacer”, suelo acudir a una herramienta de las más útiles: el diccionario, cuya utilización se aprende en el colegio.
Ya en 1841, encontramos en el Diccionario Universal francés-español de Ramón Joaquín Domínguez o en 1864 en el “Nuevo Diccionario francés-español” de Vicente Salvá y Pérez esta traducción para “Vin naturel: Vino natural o sin composición, puro”. Pero tampoco no hace falta ir tan lejos. En el diccionario de la Real Academia, encontramos esta entrada: “Natural: Hecho con verdad, sin artificio, mezcla ni composición alguna”.

Todos habréis entendido que es en esta acepción que hablamos de vinos naturales, es decir de vinos elaborados sin aditivos! En filigrana, eso significa evidentemente que otros vinos están elaborados, no de “forma artificial o antinatural”, como el señor De La Serna lo sugiere, pero con aditivos, lo que no representa, lo admitiréis, ninguna novedad, pero una realidad que no podréis negar.
Y cuando digo eso, para parafrasear Nietzsche, me sitúo más allá del bien y del mal, no emito ninguna valoración, no profeso ningún ideal universal, solamente constato una realidad difícilmente contestable.

De hecho, nosotros amantes de “vinos naturales”, y creo poder hablar en nombre de los payeses y de los consumidores, no estamos en absoluto en contra de otras maneras de elaborar los vinos, lo único que nos parece absolutamente inaceptable es que el vino, que sigue siendo considerado por la ley como un alimento, no tenga la obligación de llevar en la etiqueta lo que contiene, para informar el consumidor de lo que bebe. Si algunos quieren elaborar vinos con levaduras o bacterias seleccionadas, si necesitan acidificar, echar taninos, sulfuroso etc, me parece perfecto, pero que estas personas tengan la más mínima decencia de indicarlo en la etiqueta. O a lo mejor les daría vergüenza?


Por otra parte, no se donde Victor de la Serna encuentra un tono “agresivo” en el mero hecho de que una asociación definirá y comunicará su filosofía, siguiendo el lema de la asociación francesa: “Hacer lo que se dice, y decir lo que se hace”. Esta transparencia parece molestar a algunos, y que la simple idea de decir la verdad sea interpretado como un signo de agresividad me parece realmente sintomático de nuestra época (por cierto, desde hace algo como 6 meses, la asociación francesa, la AVN, se ha dotado de unas normas más precisas).


Curiosamente, los argumentos de los “enemigos del movimiento” son más o menos siempre los mismos: vinos que no se conservan, que se oxidan, que viajan mal etc. No entraré en estos temas para no prolongar demasiado esta carta. Algunas personas quieren que los vinos sepan siempre lo mismo, que sean “perfectos” desde la apertura de la botella, que se puedan hacer viajar, almacenar o conservar a 30°C sin que eso afecte al producto. Para conseguir eso, un cierto intervencionismo enológico es inevitable.
Nosotros consideramos el vino como un alimento vivo, cambiando, que necesita a veces si, a veces no un cierto cuidado; nos emociona que cada botella, cada trago nos enseñe sorpresas; no solamente nos gusta catar pero también, y sobre todo beber y celebrar el vino!

Y aquí no hay confrontación, ni ataques, ni polémicas, solamente dos maneras opuestas de aprehender la vida!
La presentación del libro de Alice feiring que organice en mi tienda no tenia para nada el objetivo de añadir brasa en el fuego, ni de denunciar a nadie, solamente de compartir una tarde, una cierta idea del vino, de comunicar e informar a estos que lo desean. Los que habrán leído el libro de Alice Feiring habrán constatado evidentemente que el subtitulo “como salvé el mundo de la parkerización” es, como no, puramente irónico!

No me gustaría que algunos vean en este “intento de explicación” la más mínima animosidad, solamente la voluntad de aclarar a sus lectores unos elementos que creo primordiales si queremos que la discusión siga un buen camino. Salud!"

Benoît Valée

lundi 24 mai 2010

TUSQUETS EDITORES Y L'ÀNIMA DEL VI PRESENTAN

Estamos orgullosos de anunciarles que la periodista norte americana ALICE FEIRING eligió L'ÀNIMA DEL VI para presentar en primicia nacional la tradución al castellano de su libro "LA BATALLA POR EL VINO Y EL AMOR O Cómo salvé el Mundo de la Parkerzación" (Tusquets Editores).

Os esperamos a partir de las 17h00 para compartir este evento en presencia ineliduble de los PRODUCTORES DE VINOS NATURALES !!!



ALICE FEIRING, periodista y escritora, fue columnista de la sección "vino y viajes" de la revista Time, colabora con publicaciones como The New York Times, New York Magazine, San Francisco Chronicle, Los Angeles Times etc.
Obtuvo el premio de la Fundación James Beard, su blog "Veritas in Vino" fue reconocido como uno de los siete mejores de su género por la revista Food & Wine. Su libro "The Battle for Wine and Love or How I saved the World from Parkerization" fue publicado en mayo 2008.


En su blog podemos leer:

"¿Que busco en un vino? Los quiero naturales y sobre todo, como de mis queridos amigos, quiero que me digan la verdad, aunque discutamos.
Intento aumentar las filas de estos que aman que cada millesime sea distinto, que aborrecen la homogenización, que quieren que los vinos les hagan pensar, sonreír, reír, que les hagan sentirse sexy".

dimanche 23 mai 2010

Un Vino Natural en La Vanguardia


Cuanto camino hemos recorrido! Me acuerdo cuando me fui con un par de botellas de Laureano
Serres a Francia para hacerlas probar a Thierry Puzelat (todavía se podía subir en avión con botellas!), me acuerdo también en una cena de la feria La Remise, cuando pregunté a Philippe Pinoteau (restaurante Le Baratin - Paris) lo que pensaba de sus vinos y como me contestó "C'est intéressant".

Ahora, Josep Roca (iniciado por el mismo Philippe Pinoteau) parece apostar por los Vinos Naturales, como lo hizo hace 30 años el gran Alain Chapel, lo que le convierte en el primer sumiller de España en entender estos vinos y en empezar a proponerlos en su restaurante "El Celler de Can Roca".

No quiero olvidar tampoco a Andres Conde que apuesta también fuertemente por los Vinos Naturales en su Restaurante de Santander, "La Cigaleña", y que nos sorprendió tan agradablemente por su gran sensibilidad hacia estos vinos.

dimanche 9 mai 2010

Segundo Salón de Vinos Naturales, misión: PLACER

Ya lo hemos hecho por segunda vez. Como el año pasado, el último domingo de marzo, volvimos a hacer arder el Convento de St Augustí de Barcelona con lo que creo era un gran abanico de las múltiples caras que pueden tomar los vinos naturales.

Fueron cerca de 500 personas las que se acercaron a nuestra fiesta, a pesar de que este domingo era el primero de las vacaciones!

Del Loira a Granada, de la Borgoña al Piemonte, del norte al sur de la Cataluña, cada uno se podía dejar llevar en la inmensa y alentadora diversidad que nos proponen unos vinos elaborados con respeto a la tierra, al entorno y a los hombres, con una excursión hacia los extraordinarios tes chinos y japoneses que importan Jing Jing y Ambrós desde su tienda ‘Tetere”, y las cervezas que elabora Àlex Padró en su “mini fábrica” del Hospitalet.

La presencia notable de cuatro viticultoras, en este universo dominado por lo masculino, fue un gran soplo de aire fresco y de poesía!

Fue destacable que un número mucho más elevado de profesionales y aficionados acudieran este año a nuestra feria, aunque la dificultad para muchos de ellos a la hora de entender estos vinos es evidente.

Las prácticas de cultivo rechazando herbicidas, abonos o productos de tratamiento químicos de síntesis reciben una atención que cualificaría de comprensiva (por una parte porque estos productos químicos son hoy en día difícilmente defendibles, y la ciencia está aquí para demostrárnoslo, y por otra parte porque es algo que no vemos desde nuestras ciudades, estamos alejados de la realidad de los campos, ya no sabemos observar a un suelo, una planta, y que un viticultor elabore su abono o quite las yerbas a mano seduce auque fuera por su lado “romántico”); la dificultad se expresa cuando se trata de experimentar los vinos elaborados sin aditivos. Porque entramos directamente en contacto con vinos que muy a menudo salen de todos los cánones que nos han transmitido, que se escapan de todos estos moldes más o menos fijos en los que nos encontrábamos tan cómodos, y definitivamente, los vinos naturales requieren una nueva aproximación de la cata.

Porque para entender estos vinos, es imprescindible cambiar, y de forma radical, su manera de degustar. Eso es sin duda la razón que explica porque pocas veces son los “entendidos” que despiertan o lideran estos cambios, pero los consumidores; los que no catan, pero beben; los que no reciben muestras de viticultores en espera de una buena crítica, pero que van semanalmente a comprar en tiendas sus botellas. Personas que no están enjauladas en normas conformistas e inmovibles. Personas que tienen un objetivo obvio: el placer.

Entre poner un nota a un vino y tener como objetivo soberano el placer, tenemos un mundo! Dos opciones de vida, dos filosofías se chocan para casi nunca cruzar sus caminos.

Y aquí esta la razón que hace que, en países donde ya se bebe desde hace tiempo vinos naturales como en Francia, Italia, Bélgica, Canadá, Japón etc., observamos que los consumidores que empiezan a disfrutar verdaderamente de este tipo de vino no pueden volver a beber los vinos que bebían antes. No hay marcha atrás. Los vinos convencionales ya no entran, el cuerpo no los acepta. Y no conozco a nadie capaz de disfrutar con la misma intensidad de un Côt de Thierry Puzelat un día y con un Mouton Rothschild el día siguiente, no conozco a nadie que le gustaría de la misma manera un Macabeo de Laureano Serres y un Clos d’Agon blanco. No hay peleas, no hay mal entendidos, solamente dos maneras de mirar el mundo.

En nuestra cultura judeocristiana, existe una verdadera dualidad entre el cuerpo y el alma. El cuerpo, pecador, culpable, odiable, mortal, y el alma, eterna, que nos une al mundo de las Ideas y Conceptos puros. Una real esquizofrenia del cuerpo como lo dice el filósofo Michel Onfray.

El vino sometido al juicio del degustador debe acercarse a esta imagen perfecta, a este vino soñado, idealizado, fantaseado. El vino está primero sometido a la vista, el sentido noble por excelencia; y a continuación al olfato y al gusto, los sentidos más animales, que nos agarran a la tierra. Pero como si fuera una promesa de placer demasiado tentadora, el vino es rechazado y escupido. Se quedará el espacio de un momento en la boca, sin penetrar más allá en nuestra carne.

Desde Platón hasta hoy, pasando por supuesto por Kant y el idealismo alemán, la filosofía “oficial” siempre nos ha llevado a pensar que existe una Idea de lo bello, que existe una universalidad de la belleza.

Poner una nota a un vino, quedarse en esta verticalidad del juicio de valor no es otra cosa que admitir que un “gran vino” corresponde a un Ideal al que cada vino debe acercarse. Un Ideal que, de hecho, deja poco sitio para la diversidad, puesto que todos los vinos deben confluir hacia el mismo punto. Es colocar el objeto sometido a nuestro juicio en una visión estática, cuando los amantes de vinos naturales se posicionan en una visión dinámica.

Como Marcel Duschamp revolucionó nuestra manera de pensar el arte, los vinos naturales revolucionan nuestra manera de pensar la cata. Algunos pueden quejarse, enfadarse, rechazar el Urinario de Duchamp o una volátil un poco subida, lo que no podrán nunca negar, que les guste o no, es que de la misma manera que no se puede pensar el arte contemporáneo sin Duchamp, nadie puede objetivamente negar que el futuro del vino no se podrá nunca pensar sin la poderosa influencia de los vinos naturales.

En fin, una vez más, esta feria fue una verdadera fiesta, una invitación a volver a encontrar la esencia del vino en lo que creo su función fundamental: unir a la gente, compartir, intercambiar, para celebrar la vida!

samedi 6 mars 2010

MENTIRAS PIADOSAS

Hace poco más de una semana, un comercial pasó por la tienda para venderme lo que me anunciaba como el primer vino de España elaborado sin sulfuroso. Me pregunté unos segundos si era un intento de humor, pero no, el hombre estaba totalmente serio. Serio, no digo convencido, no estoy seguro de que estuviera realmente al corriente de lo que intentaba contarme. Así que después de recordarle que hace miles de años que se elabora vinos sin sulfuroso y que hace ya tiempo que viticultores han vuelto a elaborar vino sin este aditivo en la península (pues si chico, antes de avanzar tus argumentos de venta, infórmate un poco, si no es demasiado pedirte), me presentó el dicho vino: "Pura Sangre 2009", de la bodega Arúspide. Curiosamente, no se presenta este vino en la página web de esta bodega.

Una vueltecita por Internet y aquí están las informaciones: Bodega Arúspide, son 130 hectareas, 400 barricas, en la DO Valdepeñas. Con todo eso, claro que pueden presentar Pura Sangre como una "edición limitada de ... 16000 botellas. Y efectivamente, por Internet, Pura Sangre se presenta como el "primer vino sin sulfitos de España".

La lectura de la página Web de Arúspide nos aclara un poco sobre su filosofía. De hecho, la sección "Filosofía", con su original "mantener el espíritu tradicional y vanguardista" no nos dará muchas informaciones, como era de suponer. Aunque buscando en el "cuestionario Proust" del director gerente y del jefe de producción, a las preguntas "las tres cosas que más te disgustan en este mundo", encontramos las respuestas: "la falsedad" por uno, y "Gente que no van con la verdad por delante" para el otro.
Hombre, business is business! "No me gusta la falsedad, pero si hay que vender, una pequeña mentira no hará daño a nadie!", deben pensar a la hora de poner en el mercado el "primer vino sin sulfuroso de España"...
Considerando los otros vinos de esta bodega, los niveles suben hasta 115mg de total (a pesar de todo, hay que alabar esta bodega que tiene la valentía de comunicar los niveles de sulfuroso de sus vinos en su página Web)...

Curiosamente, pocos días después, Laureano Serres me envió este link. Una bodega superaba a Arúspide, presentando el primer vino sin sulfuroso de España y, como no, de Europa, si señor! Siempre hay algunos que piensan que cuanto más enorme es la mentira, más creíble parecerá. La bodega en cuestión se llama Explotaciones Hermanos Delgado, DO Mancha, y el vino se llama Macatela. Por lo menos, esta bodega de 270 hectáreas tiene la decencia de trabajar sobre la totalidad de su viñedo de forma ecológica, pero evidentemente, todos sus otros vinos están elaborado con niveles tristemente estándares del orden de 80 mg de total. De lo que veo por Internet, las filtraciones parecen claramente estériles.

Dicho todo eso, la verdad es que no me molesta para nada que empresas de gran tamaño, con técnicas industriales, realicen vinos sin aditivos. No creo que el "vino natural" deba quedarse en un nido de pequeños artesanos, elaborando pequeñas cantidades de vino para un número reducido de consumidores. Lo que me parece intolerable es que algunos empresarios que salen de la nada se metan en esta meta de elaborar un vino sin sulfuroso añadido, no porque creen sinceramente en el camino que han decidido seguir, pero porque la cuenta de resultados pide que se abran otros mercados.
Me indigna que sucedáneos de periodistas no sean capaces de hacer su trabajo, es decir buscar información y verificar la veracidad de esta para publicar noticias fiables. Es una falta de respeto para el público, y una falta de respeto para todos estos viticultores-artistas que impulsan estos tipos de vinos, que nos abren puertas y nos enseñan que trabajar de esta forma no es una utopía.

Frente a la apisonadora liberal, los viticultores y los consumidores deben tener claro que el "vino natural", es ante todo una ética, una política y una estética.

"De un lado se encuentran los partidarios de la pureza de los vinos, del otro aquellos a los que les da miedo. Entre los dos, hay la posibilidad de una revolución en el mundo del vino. Esta última necesita literatura". Alice Feiring en "The Battle for Wine and Love: or How I Saved the World from Parkerization".

PD: La verdad, es que el vino de la bodega Arúspide no estaba mal, para nada (el precio es otro tema, 7 euros y pico sin iva, precio de venta para tienda), era digestivo, fresco, con una fruta bien presente y notas de café ligeramente amargas.

lundi 23 novembre 2009

Guia Peñin 2010

Lo admito, he fallado. Apostaba en un precedente articulo que la guía Peñin 2010 hablaría de forma oportunista del vino natural y nada. Siguen hablando, como en la guía 2009 del "vino ecológico", como si este sello existiria, insistiendo bien que el tipo de elaboración sin sulfuroso añadido daría en gran parte vinos defectuosos. En efecto, a la pregunta: "¿Son mejores los vinos biológicos?", la sentencia cae sin apelación posible: "Rotundamente no. En algunos casos, pecan de oxidaciónes intempestivas y se encuentran botellas que, siendo de la última cosecha, han perdido gran parte de sus cualidades frutales..."

Esperaremos todavía algunas ediciones de estas paginas amarillas de la viticultura española antes que se rindan a hablar de estos vinos que les molestan tanto.

Pero la gran sorpresa llega en el capitulo que enumera las diferentes ferias y acontecimientos protagonizados por el mundo del vino. Pues si, como lo veis en la foto, el Salón de Vinos Naturales que organizamos con la PVN este año ya figura en la guía. Por supuesto, no figura el nombre de L'Ànima del Vi, pero parece que después de una única feria, ya somos un "clásico"!!!